Cuando Jesús y Alicia llegaron a Cultura Camper, buscaban una manera de unir sus dos grandes pasiones, las motos y las furgonetas camperizadas.

Lo tenían claro desde el principio, como buenos moteros, les encanta asistir a las concentraciones y pasar largas temporadas en ruta, así que, necesitaban que su furgoneta se convirtiera en una prolongación de su casa y en un lugar funcional, que tuviera todos los elementos necesarios para no tener que preocuparse de nada en sus acampadas.

Como las concentraciones moteras suelen durar varios días, y las jornadas, normalmente, se alargan mucho, querían que su van fuera lo más confortable posible, pudiendo sentirse en ella como en casa en todo momento. Para ellos, este proyecto era muy especial, y para nosotros, iba a suponer un gran reto poder dar forma a sus sueños y conseguir cambiar la vida de nuestros cultureros.

Nuestros profesionales se pusieron manos a la obra y estudiaron su furgoneta con detalle, una preciosa Iveco Daily L3H2, a la que querían dar un aire nuevo. Les asesoramos en todo momento para conseguir que aquello que imaginaban se volviera una realidad y diseñamos un interior adaptado a sus necesidades.

Para poder dotar de esas sensaciones que solo se tienen en un hogar, intentamos crear un ambiente cálido, con un interior espacioso en el que tuvieran todo lo necesario para pasar tiempo en ruta y en acampada.

Instalamos un mobiliario diseñado a la medida de Jesús y Rosa, además de una pica y un fogón que les permitiría disponer de agua y gas para cocinar y pasar tiempo en su camper. La furgoneta está preparada para que pueden viajar 4 personas e incorporamos un espacio con una cama para 2 personas para que nuestros amigos moteros puedan descansar.

Tras la camperización, su Iveco se convirtió en una auténtica casa rodante, totalmente equipada y personalizada, preparada para afrontar las largas distancias y vivir nuevas experiencias en ella.